jueves, 4 de diciembre de 2008

Soledad y cuervos



Tras mucho tiempo me encuentro en casa solo por poco tiempo,
oscura tarde, casi noche, en que acecha el frío invierno
no hay más luz en la penumbra que la estufa que me alumbra
silenciosa compañera ahuyenta el frío que me hiela
los dedos frágiles, las manos que dibujan estas letras
y torpes versos con muletas.

Se oye un ruido en la escalera y el reloj hace "tic-tac"
un espejo y su reflejo allá a lo lejos se burlan de mi soledad
mostrando un pálido rostro que no es mío, es de otro.
El blanco humo del tabaco se arremolina en la oscuridad
y se mezcla con las sombras de maléficos objetos
hartos de su cotidianeidad.

Formas vagas, punzantes sombras, horas solas
y el cuervo de Poe golpeando el cristal de la ventana
Algo extraño pasa
los versos se desintegran, el reloj sigue "tic-tac"
la rima me abandona, también la luz de la estufa
el frío me invade
los dedos se hielan
y los pensamientos, flechas hirientes
no puedo continuar

Bendita soledad.





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