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domingo, 29 de enero de 2012

Ñoñadores

Y la frase en cuestión dice así...

"Como todos los soñadores, confundí el desencanto con la verdad."

...pero me gusta sólo porque es de Sartre.




jueves, 13 de mayo de 2010

Regresión

Cerré los ojos por tres días y se sucedieron las luminarias allí arriba.

El primer día vi el presente con brillante claridad. Surcaban el cielo las nubes, cantaban los pájaros y calentaba el sol las hojas verdes del avellano, el olivo y sus amigos. El jardín bullía de vida y sin embargo parecía tan muerto por exceso de presente. Pasó volando una sombra.

El segundo día vi el futuro. En confortable horizontalidad el falso cielo oscuro se tiñó de un blanco tenue, que fue tomando fuerza en lo que transcurrían los años. Yo tomaba trenes y aviones, quizá también barcos, y seguro que automóviles, y visitaba esos lugares en los que nunca he estado, portando en la mano la antorcha de la felicidad y a los hombros la capa del éxito. Pero pasó volando otra sombra, quizá la misma, y el falso cielo volvió a quedar oscuro.

El tercer día no quise ver más. Tuve miedo de la sombra. Pero las historias que comienzan deben terminar por ley natural, y para terminar esta debía ver el pasado. Sin darme cuenta, me encontré de pleno sumergido en la cálida tierra, donde un rizoma dividido en secciones contaba la historia de mi vida, y sorbía por innumerables raíces los jugos de mis pequeños logros y mis grandes amores. Todo cobró sentido al ver que el rizoma terminaba a mis pies, y no se había cercenado en algún punto indefinido como yo pensaba.


Rizomas y raíces del pasado: bebed del mundo y del amor.
Tallos, troncos, hojas y ramas del presente: limpiad el aire y embelleced las almas.
Flores y frutos del futuro: creced como si no hubiera mañana.


De nuevo cierro los ojos
para dejar de ver el tiempo.

lunes, 12 de abril de 2010

Nota de 12 de abril de 2010 – DIAPASONES EXÓTICOS

Nadie a día de hoy conoce a los inventores de estos extraños artilugios, porque pertenecen a una civilización y una técnica que nos son totalmente desconocidas. Estos chismes raros, a los que se les ha bautizado como diapasones exóticos, tienen la propiedad de los diapasones corrientes de emitir un sonido al ser golpeados o de algún modo “activados”. Sin embargo, su forma no es exactamente la simple U de un diapasón corriente, sino que presentan multitud de formas, estructuras y mecanismos que los hacen difícilmente descriptibles de forma genérica. El sonido que emiten es, también, único por cada forma, y en la mayoría de los casos no se limita a una nota estática, sino a una nota vibrante, chirriante, que se transforma en el tiempo, según la forma y el material del diapasón (que a parte de metal puede incluir madera o plástico, entre otros). Su tamaño es variable, pero todos pueden sostenerse con una mano para ser “activados” con la otra. Uno de estos chismes que pude observar, era realmente parecido a un diapasón corriente, con esa forma de U o de Y, con la diferencia de que no era de sección circular, sino cuadrada, mucho más gruesa, y las dos barras que forman la U se retorcían en espiral (cada una sobre sí misma, no entre ellas). Podría bien haber sido una reproducción a pequeña escala de un elemento inédito del “peine de los vientos” de Chillida. Éste en concreto, había que golpearlo para poder oír un sonido agudo, suave y de ondulación lenta. Otro de ellos, podría describirlo como una placa cuadrada de latón, parecido a uno de esos pequeños monederos plegables de cuero. Estaba recubierto de algún plástico muy fino, sin embargo, se intuía en su interior un sutil mecanismo metálico, que terminaba con dos “pestañas” triangulares de latón que sí eran visibles. Al mover una de esas pestañas, la otra se levantaba también, y era al soltarlas cuando un sonido entre metálico y electrónico se desprendía del pequeño cuadradito.

No hay evidencias científicas por el momento, pero se intuye que los sonidos que producen estos diapasones exóticos no son al azar, sino que cumplen alguna función específica, ya sea puramente estética o, lo que es más interesante, una función medicinal conseguida por la activación de ciertas zonas del cerebro a través de las ondas sonoras. Pero de momento esto es un misterio, y habrá que esperar a los resultados de próximas investigaciones.

sábado, 25 de julio de 2009

El Sueño

Todo lo que ves, todo lo que sientes,
todo el tacto de tus manos y el sonido
son producto de tu mente
que vislumbra el discurrir del tiempo
en recta y firme progresión aparente,
pero notas algo extraño que sucede:

El tiempo se rompe a veces;
tus verdades, el paisaje, y las voces de la gente
se cubren de brumosa incertidumbre
y a tu mente se la lleva el viento
lejos del mundo del hombre.

No sufras, amigo, yo te digo:
pues un día encontrarás que todo eso
no es más que el sueño eterno
de un dragón dormido.

Libre eres de soñar
y de vivir también eres libre,
como el dragón universal.

Cuenta de cinco hacia atrás
y en el Uno desaparecerás.

Uno.