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lunes, 14 de febrero de 2011

Cerebro

Oh Cerebro Todopoderoso, si existes, envíame una señal.

domingo, 16 de mayo de 2010

Another saturday night

Monsieur Dragonfly està besoffen.

The Great spectacle of the world.

Res especial.

Un sospir.

La nit.

The breath of Gaia.

Manolita's neck.

The sound. El so. Els sons.

Madame.

Ionkasho.

Wishu'reher€.

The future. El futur. Sí, EL FUTURO.

Res real nothing real.

Smoke humo. Cazzo.

Bier cola. Why-sky nit.

But no penseu que tal i qual. Ni és tal ni és qual.

No és nothing.

A pesar de las apariencias, todo tiene un sentido.

Pero quizás no este todo.

O sí.

lunes, 26 de abril de 2010

Manduca de gamusino II

Dicen que existe un lugar en el que yo no existo.
¿Puedo ir allí?

lunes, 12 de abril de 2010

Nota de 12 de abril de 2010 – DIAPASONES EXÓTICOS

Nadie a día de hoy conoce a los inventores de estos extraños artilugios, porque pertenecen a una civilización y una técnica que nos son totalmente desconocidas. Estos chismes raros, a los que se les ha bautizado como diapasones exóticos, tienen la propiedad de los diapasones corrientes de emitir un sonido al ser golpeados o de algún modo “activados”. Sin embargo, su forma no es exactamente la simple U de un diapasón corriente, sino que presentan multitud de formas, estructuras y mecanismos que los hacen difícilmente descriptibles de forma genérica. El sonido que emiten es, también, único por cada forma, y en la mayoría de los casos no se limita a una nota estática, sino a una nota vibrante, chirriante, que se transforma en el tiempo, según la forma y el material del diapasón (que a parte de metal puede incluir madera o plástico, entre otros). Su tamaño es variable, pero todos pueden sostenerse con una mano para ser “activados” con la otra. Uno de estos chismes que pude observar, era realmente parecido a un diapasón corriente, con esa forma de U o de Y, con la diferencia de que no era de sección circular, sino cuadrada, mucho más gruesa, y las dos barras que forman la U se retorcían en espiral (cada una sobre sí misma, no entre ellas). Podría bien haber sido una reproducción a pequeña escala de un elemento inédito del “peine de los vientos” de Chillida. Éste en concreto, había que golpearlo para poder oír un sonido agudo, suave y de ondulación lenta. Otro de ellos, podría describirlo como una placa cuadrada de latón, parecido a uno de esos pequeños monederos plegables de cuero. Estaba recubierto de algún plástico muy fino, sin embargo, se intuía en su interior un sutil mecanismo metálico, que terminaba con dos “pestañas” triangulares de latón que sí eran visibles. Al mover una de esas pestañas, la otra se levantaba también, y era al soltarlas cuando un sonido entre metálico y electrónico se desprendía del pequeño cuadradito.

No hay evidencias científicas por el momento, pero se intuye que los sonidos que producen estos diapasones exóticos no son al azar, sino que cumplen alguna función específica, ya sea puramente estética o, lo que es más interesante, una función medicinal conseguida por la activación de ciertas zonas del cerebro a través de las ondas sonoras. Pero de momento esto es un misterio, y habrá que esperar a los resultados de próximas investigaciones.

martes, 6 de abril de 2010

cuatro gatos

01. ¿No sería genial que las historias se escribiesen solas? Que uno se pusiese ante el ordenador mirando a la pantalla y sus dedos se moviesen solos, y sólo tuviese que observar y sonreír, viendo cómo el texto crece y crece, se recompone, se reajusta, y se termina de escribir por sí mismo, como con vida propia.

02. Acabo de traducir un trozo de texto en el que se decía que el lenguaje que uno usa le afecta el ánimo, y hasta su forma de ver el mundo y a sí mismo. ¿Eso no es nada nuevo, verdad? No. Es totalmente cierto. És veritat. It's true. C'est vrai. Kamhomakt. Qué aberración, tal imposición del lenguaje. Quizá cada uno debería inventar el suyo propio, para acercarse así más a su verdadero ser (¿verdadero qué?). Y una vez más, ostracismo.

03. Dibuja un mapa del año que entró. Traza tus metas. Traza luego el camino hacia tus metas. Dibújale floripondios. Luego más floripondios. Luego enmárcalo en un marco rococó. Píntalo con acuarelas. Pero no lo olvides en el cajón.

04. ¿Por qué no hablar así siempre? ¿Por qué no pensar así? ¿Por qué no -y esa es la cuestión- actuar así? Ése. ÉSE!

:)

jueves, 18 de marzo de 2010

Manduca de gamusino I

"EL PERRO DE PABLITO"

Pablito tenía un perro. Un clavo no, un perro. Y el perro tenía cola, como todos los perros. Bueno, es cierto que no todos los perros tienen cola, pero el de Pablito sí, sí tenía. Era un perro muy bonito, un Yorkshire. Pero éste era distinto, tenía las patas muy, pero que muy largas, como las de una jirafa, o más, así que los pelos no le llegaban al suelo, como le pasa algunos Yorkshire. El Yorkshire de Pablito se llamaba Cupido, vaya usted a saber por qué. Lo cierto es que no me parece un nombre bonito, por eso nunca llamé así al perro de Pablito. Siempre le llamé Chucho, menos cuando hacía aquello tan gracioso con la cola, entonces lo llamaba Chuchi. Sí, eso es más horrible incluso que Cupido, JAJA!

La cuestión es que Pablito y yo montábamos en su Yorkshire gigante para dar largos paseos por el valle. Con una escalera plegable de madera subíamos hasta su lomo, luego recogíamos la escalera y la llevábamos con nosotros, para poder bajar, claro. Imagine qué incómodo, Pablito, yo, y una escalera apretujados en el pequeño lomo de un Yorkshire. Más de una vez pensé que el perro no aguantaría, que se partiría por la mitad, o que le flaquearían las piernas, o que uno de los dos caería desde las alturas, o que caería la escalera y nos las veríamos para bajar. Pero nada de eso ocurrió nunca, Cupido aguantó. Qué horroroso nombre, Cupido, para un perro.

Pues paseábamos algunas tardes por el valle, pero el valle era más bonito por las mañanas, cuando iba a hacer sol. Esto es porque la niebla cubría el valle, y nosotros, a lomos de Cupido, tan alto, la veíamos por encima, y todo parecía un inmenso mar de niebla, sólo en algunos sitios la copa de algún árbol asomaba a la superficie. Luego, a medida que el sol iba calentando el valle, la niebla se iba disipando, y aparecían por aquí y por allá los robles, los castaños, los chopos, las vacas, el río, el pueblo de Pablito... y era como si todo hubiese surgido mágicamente de la Nada. Más de una vez pensé que realmente bajo la niebla no había nada... ¡porque Cupido nunca tropezó!

Entonces, al bajar, cogíamos la escalera y la atravesábamos en el río, como si fuera un puente. Nos subíamos en ella y desde ahí, les tirábamos piedras a los peces, para practicar la puntería. Claro que primero recogíamos las piedras de la orrilla, donde se quedaba el chucho. Era muy gracioso verlo beber agua desde la orilla. Como no podía arrodillarse, tenía que despatarrarse para tomar el agua con la lengua, como hacen los perros. Luego el pobre las pasaba canutas para volverse a poner derecho. Pablito corría a ayudarle, pero yo lo pasaba en grande viendo desde la escalera cómo el perro de Pablito intentaba ponerse derecho, y a su amo dándole ánimos, porque el perro tenía su orgullo y en esa situación casi no se dejaba tocar. JAJA!

Un día salimos a pasear sobre Cupido por la falda de la montaña y a Pablito le dio por hablarme de cosas de amor, de esas que tanto le gustan. En un momento me dijo algo muy serio. Yo no le vi la cara seria porque yo iba detrás y él no me miraba, pero digo que era una cosa seria por la voz que puso Pablito al hablar. La cosa es que en ese momento el chuchi empezó a mover la cola de aquella manera que a mí me hacía tanta gracia, y empecé a reír sin poder parar, tanto, que casi me caigo. Luego Pablito no dijo nada más y tuvimos que volver a casa sin tirarle piedras a los peces porque aquél día el chuchi estaba muy raro.

Pues vea usted lo que era aquél perro. Era un perro muy especial y Pablito le tenía mucha estima. Cuánto lloró aquél día que murió. Yo fui al entierro. Iba por Pablito y porque yo también le tenía estima al chucho, pero la verdad, más porque me intrigaba cómo iba a ser su tumba. ¡Era larguísima! Yo le pasaba un brazo por encima a Pablito para consolarle pero por dentro me reía un poco de lo larga que era la tumba. Desde los pies, que era donde estábamos, casi no se veía la lápida. Luego fuimos Pablito y yo a dejarle ahí unas flores. Pablito llorando, pero yo... imagínese lo que me reí cuando vi aquél nombre escrito en la piedra: Cupido. ¡Cupido! ¡Qué nombre más horrendo para un perro!


viernes, 2 de enero de 2009

Horror

Oh Dios mío,
acabo de dar con la solución a todos los problemas existenciales.
Esto es peor aún que lo del espejo, porque sólo he tomado cocacola.

martes, 30 de diciembre de 2008

Testigo

La casualidad, el destino, el proceso mecánico, Dios... bien poco importa qué o quién sea la causa, si es que la hay, pero lo cierto es que cuando me pongo a pensar en qué es y cómo funciona el mundo, llego una y otra y otra vez al mismo punto y me quedo fascinado, desorientado, perplejo con las coincidencias y semejanzas que se dan entre el funcionamiento que conozco del Universo, la mente, la consciencia, y un único objeto: el espejo. Siempre el espejo.

Lo diré sin tapujos, aunque también sin argumentos, pero: el espejo es la clave para entender el funcionamiento de la consciencia humana. Desde ella comprendemos y damos valor de existencia al mundo, y por ello el mundo se parece a la consicencia. O quizás el mundo sea así en realidad, pero ése es otro tema. No pongo aquí los argumentos porque no los tengo ligados por escrito y porque no los he bombardeado con la crítica como suelo hacer siempre antes de afirmar que algo es cierto. Pero en mi mente y en algunos borradores la estructura de momento parece que casa muy, muy bien.

Escribo este texto básicamente porque estoy emocionado, porque es la enésima vez que llego a esa conclusión (si es que se puede llamar así) y cada vez que me ha ocurrido he pensado: "tengo que hacerlo constar, antes de que se me adelante alguien, y si alguien se me adelanta, por lo menos quiero tener una prueba para que alguien me crea cuando diga que ya lo sabía". Yo preferiría que los humanos funcionásemos colaborando, en vez de compitiendo, pero esto a día de hoy no es así, así que hago esto "por si las moscas".

Por otro lado (y ahora el Señor Libélula se calma...), quizá ya alguien tenga escrita alguna teoría al respecto en algún libro que, desde luego, debe de estar olvidado en algún arcón todavía sin descubrir (y debe estar sin descubrir porque sino no entiendo a qué estamos jugando los humanos...). O quizá, tristemente, descubierto pero no difundido. Si alguien sabe algo acerca de eso, o cosas parecidas, ruego me informe (y desde luego borraré esta actualización con la cabeza gacha...).

Los aspectos más extraños de la filosofía, la física y las matemáticas, como el infinito, la paradoja, los límites del mundo, los universos paralelos, la luz, entre otros, estan relacionados con el espejo, que históricamente tiene, como sabemos, un aura de misterio bastante amplia. ¡Y nos limitamos a describirlo tansolo como una superficie que refleja toda la luz!

En fin, he mezclado paracetamol con cerveza sin darme cuenta, espero que no tenga nada que ver con esto.

Buenas noches.